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Astrónomos detectan un diminuto asteroide horas antes de su entrada inofensiva en la atmósfera
Astrónomos detectaron y siguieron un diminuto asteroide apenas unas horas antes de que entrara en la atmósfera terrestre sobre el océano Índico, cerca del noroeste de Australia, lo que ofreció a los equipos de defensa planetaria una excepcional prueba en condiciones reales. El objeto, denominado CERNQ52, no suponía un peligro significativo y se esperaba que se desintegrara en una breve bola de fuego lejos de zonas pobladas.
Programas de observación como Catalina y Pan-STARRS contribuyeron con detecciones, mientras que los centros internacionales de seguimiento precisaron rápidamente la trayectoria. Expertos de la Agencia Espacial Europea predijeron la entrada en la atmósfera hacia las 16:12 UTC del 6 de septiembre. Las estimaciones de tamaño oscilaban entre 0,6 y 1,2 metros, aproximadamente el tamaño de un electrodoméstico. Con esas dimensiones, se esperaba que la atmósfera lo destruyera, aunque podrían haber sobrevivido algunos fragmentos del tamaño de guijarros.
Esta fue apenas la decimotercera ocasión en que se identificaba un pequeño objeto en aproximación antes de que alcanzara la atmósfera. Esa rareza hizo que el suceso resultara útil: los sistemas de seguimiento tuvieron poco tiempo para combinar observaciones, calcular una trayectoria y distinguir un encuentro inofensivo de una amenaza real. La NASA describió la situación como una valiosa prueba de las capacidades utilizadas para vigilar objetos más grandes y predecir posibles impactos.
El suceso no puso a prueba la capacidad de la Tierra para desviar un asteroide peligroso. Sí mostró cómo una red mundial de observación puede transformar un descubrimiento inesperado en una previsión oportuna y tranquilizadora.