Ciencia y descubrimientos

Una roca enterrada refuerza las pruebas del antiguo campo magnético de la Luna

Un equipo científico ha encontrado nuevas pruebas de que la Luna generaba su propio campo magnético hace unos 4.200 millones de años. Su análisis sugiere que su intensidad era, como mínimo, aproximadamente una quinta parte de la del campo terrestre actual.

El equipo, liderado por ETH Zurich, combinó mediciones gravitatorias y magnéticas realizadas desde la órbita lunar para estudiar Dewar, una región de la cara oculta de la Luna. El modelo resultante reveló bajo la superficie un cuerpo rocoso denso y fuertemente magnetizado de unos 60 kilómetros de ancho, que se interpreta como magma que ascendió y se enfrió bajo la superficie.

Cuando la roca fundida se enfría en un campo magnético, puede conservar un registro de ese campo. A partir de estimaciones del contenido de hierro de la roca enterrada, los investigadores calcularon la intensidad mínima necesaria para explicar su magnetismo.

Los resultados, publicados en Science Advances, ofrecen una vía independiente para investigar un enigma de larga data. Las muestras de roca de las misiones Apolo han arrojado respuestas contradictorias sobre si la Luna tuvo alguna vez un campo generado por movimientos en el interior de su núcleo, como ocurre hoy en la Tierra.

Es poco probable que un campo magnético breve causado por un impacto explique el magnetismo de la roca de Dewar, que habría tardado decenas de millones de años en enfriarse. Aun así, el estudio no resuelve todas las incógnitas: sigue sin estar claro cómo el pequeño núcleo lunar pudo generar un campo tan intenso. Las muestras que se recogieran en Dewar podrían ayudar a comprobar y precisar los hallazgos obtenidos desde la órbita.

Fuentes

  1. Earth.comThe Moon's far side holds a clue to a 4.2-billion-year-old magnetic mystery
  2. ETH ZurichThe far side of the Moon provides clues to a previous magnetic field

Notas sobre la información

De dónde procede esta información

Science Advances

Tanto Earth.com como ETH Zurich identifican expresamente Science Advances como la revista en la que se publicó el estudio. ETH Zurich aporta el título del artículo y su DOI; Earth.com identifica expresamente material adicional obtenido mediante su propia correspondencia con los investigadores.