
Naturaleza que prospera
Los invernaderos de palmeras de Edimburgo reabren para proteger plantas raras
Los históricos invernaderos de palmeras de Edimburgo han reabierto tras una restauración de cinco años, reforzando la protección de plantas raras y en peligro de extinción de todo el mundo.
Las obras en el Real Jardín Botánico de Edimburgo incluyeron la sustitución de los 5.750 paneles de vidrio y la reparación de las estructuras de hierro y la piedra arenisca de los edificios. Estos invernaderos victorianos albergan cientos de plantas, incluida la rara enredadera de las islas Three Kings, de Nueva Zelanda. El director de horticultura, David Knott, señaló que los helechos arborescentes ya mostraban nuevos brotes, una señal alentadora para el equipo que los cuida.
La reapertura se celebró con la plantación de Valdivia gayana, una planta chilena amenazada conocida como planta del león. Se cree que quedan menos de cinco poblaciones silvestres. En colaboración con socios chilenos, el equipo del jardín cultivó plantas a partir de semillas recogidas en una cueva de Chile. La directora del jardín, Julia Knights, explicó que ahora se estaban llevando semillas de vuelta a Chile para cultivar la planta en más lugares, con el objetivo de contribuir a su supervivencia.
La restauración contó con inversiones del Gobierno escocés y una campaña de recaudación que reunió más de 10,6 millones de libras de grandes donantes y otros colaboradores.
La siguiente fase se centrará en los invernaderos de investigación del jardín, con el objetivo de proteger otras 3.000 plantas, incluidas algunas especies ya extintas en estado silvestre. Para los visitantes, los invernaderos de palmeras reabiertos ofrecen la oportunidad de conocer de cerca parte de esta labor de conservación.