
Ciencia y descubrimientos
Los tejidos amplían la limpieza celular para ajustarla a su consumo energético
Investigadores han identificado un sistema que adapta la capacidad de limpieza celular a las necesidades energéticas de distintos tejidos. El mecanismo ayuda al corazón, al músculo esquelético y a la grasa parda que produce calor a eliminar las mitocondrias deterioradas, las estructuras que convierten los nutrientes en energía utilizable.
En experimentos con ratones, el equipo siguió el recorrido de las mitocondrias dañadas y descubrió que acababan dentro de los macrófagos, células inmunitarias que engullen residuos. Los tejidos con mayor actividad mitocondrial mantenían poblaciones más numerosas de estas células de limpieza. Cuando los investigadores impidieron que los macrófagos retiraran los residuos, los corazones bombearon con menor eficacia, los músculos esqueléticos se debilitaron y la grasa parda produjo menos calor.
El proceso parece comenzar en los fibroblastos, células estructurales cuyo número aumenta en paralelo a la actividad mitocondrial de un tejido. Estas producen una señal que induce a los macrófagos a multiplicarse, lo que permite ampliar la capacidad de limpieza a medida que aumenta la producción de residuos.
El estudio internacional, liderado desde España y publicado en Science Immunology, también examinó datos de músculo humano. En ellos, el número de macrófagos también aumentaba con la actividad mitocondrial, aunque las pruebas funcionales directas se realizaron en ratones.
Dado que el metabolismo de los tejidos, la acumulación de residuos y las poblaciones de macrófagos cambian con la edad, los hallazgos apuntan a una posible línea de investigación futura para preservar la función muscular y de los órganos. Los científicos aún no han demostrado que actuar sobre este sistema pueda ralentizar el deterioro asociado a la edad en las personas.