
Tecnología e innovación
Una gigantesca instalación de almacenamiento energético con dióxido de carbono se conecta a la red china
El primer proyecto de almacenamiento energético de China a escala de 100 megavatios que utiliza dióxido de carbono comprimido se ha conectado a la red eléctrica en Mulei, Xinjiang, y ofrece una nueva opción de gran capacidad para almacenar electricidad excedente y utilizarla en periodos de alta demanda.
La instalación de Huadian está diseñada para almacenar 1.000 megavatios-hora de energía. En lugar de utilizar baterías convencionales, hace que el dióxido de carbono pase cíclicamente del estado gaseoso al líquido y viceversa dentro de un sistema cerrado. Cuando la demanda eléctrica es baja, la energía excedente acciona compresores que comprimen el gas. El calor resultante se conserva, mientras que el dióxido de carbono se enfría hasta convertirse en líquido para su almacenamiento.
Cuando se necesita electricidad, el proceso se invierte: el líquido vuelve a convertirse en gas y se calienta con el calor almacenado. El gas caliente y presurizado acciona entonces una turbina para generar electricidad.
El sistema no depende de condiciones geológicas específicas, lo que amplía las opciones para su ubicación. Entre las especificaciones comunicadas figuran una vida útil de diseño de al menos 30 años y un tiempo de arranque inferior a 20 minutos para alcanzar la potencia máxima.
Una vez que esté plenamente operativo, se espera que el proyecto suministre 180 millones de kilovatios-hora de electricidad al año durante los periodos de máxima demanda. Los representantes del proyecto también estiman una reducción anual de las emisiones de dióxido de carbono de unas 170.000 toneladas, aunque estas cifras siguen siendo proyecciones y no resultados operativos registrados.