
Ciencia y descubrimientos
Webb encuentra en el polvo pistas de las colisiones que forman planetas
Astrónomos que utilizan el telescopio espacial James Webb han identificado indicios minerales de colisiones gigantescas alrededor de otras estrellas, lo que permite comprender mejor cómo se forman los planetas rocosos.
Al combinar observaciones de Webb con datos del telescopio Spitzer, ya retirado, el equipo estudió 21 sistemas estelares con cantidades inusualmente grandes de polvo caliente. Estos infrecuentes discos de polvo ocupan regiones comparables a aquellas donde la Tierra y los demás planetas rocosos orbitan alrededor del Sol.
La luz infrarroja reveló dos grandes tipos de restos. Algunos discos contienen abundante sílice, una sustancia presente en vidrios volcánicos como la obsidiana. Los investigadores interpretan esto como indicio de impactos lo bastante potentes como para vaporizar roca, en los que probablemente participaron cuerpos del tamaño de Marte. Otros discos contienen poca sílice y podrían proceder de colisiones de menor magnitud o de impactos oblicuos entre cuerpos de tamaño más parecido al de la Luna.
Esta distinción aporta pistas sobre nuestros propios orígenes: los científicos creen que la Luna se formó después de que un objeto del tamaño de Marte impactara contra la Tierra primitiva. El polvo permite a los investigadores estudiar episodios violentos similares en otros lugares sin observar directamente los cuerpos que colisionan.
Los discos ricos en sílice solo aparecieron alrededor de estrellas de menos de unos 300 millones de años, lo que concuerda con los modelos sobre cuándo se forman los planetas rocosos. Sin embargo, solo tres sistemas de la muestra superaban esa edad, por lo que hacen falta más observaciones para comprobar si las colisiones más energéticas realmente disminuyen con la edad.