
Naturaleza que prospera
La deforestación en la Amazonía brasileña cae a un mínimo histórico
La deforestación anual en la Amazonía brasileña se redujo alrededor de un 42 % y alcanzó su nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1988. La selva perdió 3.335 kilómetros cuadrados entre agosto de 2025 y julio de 2026, según los datos satelitales publicados el 16 de octubre por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, INPE.
El descenso se produce tras la renovación de los esfuerzos para proteger el bosque. Desde que asumió el cargo en 2023, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha reactivado un plan para prevenir y controlar la deforestación amazónica. Las medidas incluyen restablecer las sanciones por desmontes ilegales detectados por satélite, reforzar las inspecciones y destinar más fondos a los municipios amazónicos que reduzcan la pérdida de bosque. El Gobierno también ha apoyado negocios sostenibles.
Márcio Astrini, del Observatorio del Clima, una red brasileña de organizaciones ambientales, vinculó el descenso con una aplicación más rigurosa de la ley y con las actuaciones contra los delitos ambientales.
La mejora se extendió más allá de la selva. En la vecina sabana del Cerrado, la deforestación anual cayó alrededor de un 24 %, hasta los 5.517 kilómetros cuadrados, el nivel más bajo de una serie de seguimiento que se remonta a 2001.
Persisten importantes desafíos. Se siguen desmontando miles de kilómetros cuadrados, mientras que los incendios, la tala y la sequía dañan los bosques que permanecen en pie. Las nuevas cifras suponen un avance sustancial en la reducción de la destrucción forestal, pero no significan que hayan desaparecido las demás amenazas que afronta la Amazonía.